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5. La Visión Del Mundo


Imposible conocer a Dios sin antes conocer el mundo que es su obra, por eso la teología no puede prescindir de la visión científica del mundo, porque pierde su autonomía y se convierte en ideología como ha sido tradicionalmente.

Se reconoce por todas partes que el mundo mítico de la religión tradicional, todavía no nos ha dejado estar en contacto con la cosmología de la realidad que nos muestra la ciencia moderna, basada en la visión matemática del mundo.

En un instante dado, toda la información posible sobre el Cosmos, como sistema físico aislado, es una función del espacio-tiempo para resolver el problema central del conocimiento del Universo, que es encontrar la forma de predecir su estado en el tiempo futuro o lo que fue en el pasado, a partir del concepto de su estado en el presente.

La validez de la función espacio-tiempo depende de la forma como la construyamos, por ello se parte de dos postulados de necesaria aceptación sin demostraciones. El primero es la continuidad del tiempo, que supone a su vez una simetría de la cual se desprende el segundo postulado en el sentido de que el tiempo de evolución debe ser igual al de involución, dándole así continuidad al orden existente en el Universo en el presente con el del futuro y pasado hasta la consideración de su origen y causa por intervención divina por una sola y única vez, cuando la voluntad divina imprimió en la naturaleza ese orden para que en todo momento reinara sobre el mundo y los hombres.

Dei Verbum; La Palabra de Dios es la que está escrita desde el principio de la creación en el libro de la naturaleza y sus leyes, que es objeto de estudio de las ciencias positivas y humanas. El azar y la evolución como reglas de la naturaleza son Palabra de Dios.

5.1. El mundo de la física.

Al tratar de barrer el conocimiento del mundo de todas las "entidades imaginarias" de la concepción aristotélica que sirvió de soporte a la teología tradicional, los conceptos clásicos de la física cuyos significados parecían sólidos, empezaron a disolverse y a dar paso gradualmente a las abstracciones matemáticas.

La física como ciencia estudia el mundo material y la fe en su método científico es la marca de nuestra actual civilización. La prueba de la física como ciencia radica en su capacidad de generar hipótesis que pueden ser confirmadas o refutadas. La física clásica es la física aristotélica con el hecho que representa la física del sentido común. La física moderna comienza con el reconocimiento de que el mundo físico es un dominio ajeno en el que no se puede fiar de nuestras intuiciones ni de nuestros supuestos antropocéntricos, es la física de estados nunca observados como el cuántico de la onda-partícula y el de la relatividad del tejido espacio-tiempo.

El mundo material es una manifestación de dos entidades; la materia y la energía. Las partículas de materia son "eventos" y no extensión que es una propiedad de los campos de fuerza. La energía es acción física actual o potencial y no existen energías positivas o negativas ni mucho menos espirituales.

El estudio de la naturaleza comprende tres realidades: la del mundo del Cosmos Medio de la vida cotidiana; la del mundo del Microcosmos de partículas muy pequeñas de nivel atómico y la del mundo del Macrocosmos de los cuerpos celestes del Universo donde las distancias se miden en años luz.

En el siglo XIX el conocimiento percibido por el sentido común del cosmos medio, parece haber llegado a su culminación. En el siglo XX la ciencia ha traspasado esos límites, acercándose como nunca a un conocimiento verídico del mundo, más allá de los límites de sus propias percepciones, hacia el microcosmos del átomo y hacia el macrocosmos del universo en expansión.

5.2. La Naturaleza Intima De La Materia.

La ciencia en forma objetiva estudia los fenómenos de la naturaleza y construye modelos cada vez más actualizados del mundo material. Históricamente los modelos antiguos del universo fueron producto de las creencias religiosas, así en una determinada época se tomó la tierra como el centro del universo y punto de referencia absoluto para cualquier tipo de medición.

Tradicionalmente desde muy antiguo se ha admitido que la materia está formada de partículas, cuya posición y movimiento se pueden determinar simultáneamente. Precisamente esta conceptualización determinista de la materia tiene su mejor expresión en la mecánica newtoniana, que atañe al movimiento de una partícula bajo la influencia de fuerzas aplicadas, dando por admitido que se pueden medir magnitudes, como posición, masa, velocidad, aceleración, etc., de la partícula. Esta suposición es, por supuesto, valida en nuestra experiencia cotidiana del cosmos medio, la mecánica newtoniana proporciona la explicación “correcta” del comportamiento de los cuerpos en movimiento.

Igualmente la mecánica clásica del cosmos medio, supone que existe un punto de referencia absoluto sobre el cual parten las mediciones, y que el tiempo, la longitud y la masa no cambian con el movimiento, y por experiencia se sabe que esto es perfectamente válido para las velocidades muy pequeñas de la mecánica newtoniana comparadas con la velocidad de la luz.

Basada en esta concepción clásica del mundo, las creencias religiosas admiten que existe el tiempo en la vida inmaterial, edificando purgatorios, paraísos o infiernos para la estadía temporal o eterna en ese más allá según los méritos de cada uno.

Con el advenimiento de la teoría de la relatividad surge una nueva mecánica en la que existen estrechas relaciones entre espacio y tiempo, masa y energía. Sin estas relaciones sería imposible comprender el mundo microscópico dentro del átomo, cuyo esclarecimiento constituye el problema central de la física moderna. La formulación correcta de la mecánica se basa en la relatividad, y con la mecánica clásica se obtiene una aproximación que es correcta únicamente en determinadas condiciones.

El mundo físico observable y medible, parte de tres magnitudes fundamentales, el tiempo, la longitud y la masa, y contrariamente a como lo establece la mecánica newtoniana, estas magnitudes se alteran cuando la velocidad aumenta; el tiempo se dilata, la longitud se contrae y la masa aumenta tendiendo al infinito al acercarse a la velocidad de la luz, que es una constante de la naturaleza, la cual en el espacio libre tiene el mismo valor para todos los observadores independiente de su estado de movimiento.

“El mundo del sentido común” de la mecánica newtoniana, donde el espacio y el tiempo son dos entidades diferentes independientes, es una aproximación al mundo real de la mecánica relativista, donde solamente existe una sola entidad: El Espacio-Tiempo.

¿Cómo explicar la existencia temporal que las almas pasaran en los purgatorios y la eternidad como un tiempo infinito en los paraísos o cielos de la otra vida, si ni siquiera existe el tiempo independiente del espacio como una propiedad del mundo material?

Durante la Edad Media predomino la Teoría Geocéntrica de la Tierra de Tolomeo, que el cristianismo elevo a la categoría de dogma. Según esta teoría, la Tierra es el centro del Universo y así el Sol gira a su alrededor. Más tarde en la Edad Moderna se desarrollo la astronomía y Galileo y sus colegas, demostraron que esta teoría no correspondía a la realidad, que la verdad era todo lo contrario de lo establecido por Tolomeo.

Para la teoría de la relatividad especial las leyes físicas se pueden expresar mediante ecuaciones que tienen la misma forma en todos los sistemas de referencia que se mueven a velocidad constante unos con respecto a otros. Este postulado expresa la ausencia de un sistema universal de referencia

Consecuentemente la Tierra no es ningún sistema de referencia absoluto ni es el centro del universo, es solo un planeta más del sistema solar, y el Sol es una estrella que está en un lugar apartado hacia un extremo de la Vía Láctea que es una galaxia que contiene más de cien millones de estrellas, y es una entre las miles de millones de galaxias que forman una meta galaxia, que es también una entre miles de millones de meta galaxias.

La masa y la energía son entidades interdependientes y están sujetas al principio de la conservación de masa-energía; la masa se puede crear o destruir, pero simultáneamente en forma inversa la energía se crea o se destruye, siendo la masa y energía aspectos diferentes de una misma cosa. La energía de un cuerpo es igual a la masa que se puede transformar en energía más la energía que posee en reposo o desplazamiento lento comparado con la velocidad de la luz

La ambigüedad sobre si la luz es una partícula o una onda que proviene de nuestra percepción sensorial, demuestra que hay otras leyes físicas que nos muestran la realidad física al nivel microscópico de los átomos, moléculas y núcleos. No existiendo a este nivel ni las partículas ni las ondas que nuestro sentido común percibe en nuestra experiencia diaria.

Estas leyes físicas de la llamada mecánica cuántica demuestran que toda energía radiante es discontinua formada por pequeños paquetes de energía llamados "cuantos", que al poseer una masa inercial que en el caso de la luz manifiestan su carácter de partícula reciben el nombre de fotones, cuya energía depende de la frecuencia de radiación. La luz como parte integrante del espectro electromagnético tiene un carácter de onda-partícula, y de acuerdo a la mecánica ondulatoria toda partícula en movimiento produce una onda. Además toda sustancia emite radiación electromagnética, cuyas características dependen de su naturaleza y temperatura.

A primera vista la mecánica cuántica parece un pobre sustituto de la mecánica newtoniana, pero una investigación más profunda revela un hecho notable, la mecánica newtoniana no es más que una versión aproximada de la mecánica cuántica. Las evidencias proclamadas por la mecánica newtoniana son ilusorias y su conformidad con la experiencia es una consecuencia del hecho de que los cuerpos macroscópicos se componen de tantos átomos individuales que las desviaciones del comportamiento promedio son inapreciables. En lugar de dos grupos de principios físicos, uno para el universo macroscópico y otro para el universo microscópico, hay solamente, un grupo y la mecánica cuántica representa el mejor esfuerzo hasta la fecha en su formulación.

El conocimiento de la estructura del átomo del cual depende casi la totalidad de las propiedades de la materia que estructura el mundo que nos rodea, permite demostrar que las leyes físicas que rigen el mundo macroscópico no se cumplen en el mundo microscópico del átomo. Sin embargo el “principio de correspondencia” permite determinar en qué condiciones la física cuántica da los mismos resultados que la física clásica que sigue nuestro sentido común, por lo cual difícilmente es inteligible la teoría de la relatividad, la teoría cuántica de la radiación y la teoría ondulatoria de la materia.

La mecánica cuántica aunque como la mecánica clásica trata igualmente de las relaciones entre magnitudes observables, se distingue por la aplicación del principio de incertidumbre que altera radicalmente “la definición de magnitud observable” en el campo atómico. De acuerdo con el principio de incertidumbre, la posición y el momentum de una partícula no se pueden medir simultáneamente con precisión; mientras que en la mecánica newtoniana se supone que ambos tienen un valor definido y verificable en cada instante, en la mecánica cuántica se trata de relaciones entre cantidades en términos de probabilidad.

Por el principio de simetría como ley fundamental de la física, a cada partícula elemental le corresponde una antipartícula que constituye la antimateria, e igualmente el principio de la conservación de la paridad es una expresión de la simetría de inversión del espacio, tiempo y carga, que demuestra la no dependencia de las leyes físicas respecto del sistema de coordenadas a derecha o izquierda que se emplee para describir los fenómenos de la naturaleza.

Los átomos tienen núcleo que contiene partículas elementales llamadas nucleones, estas partículas poseen niveles y subniveles de energía y spin, e igualmente sucede con los electrones en la estructura extra nuclear. En el núcleo atómico coexisten numerosas partículas elementales con diferentes estructuras. Existen partículas que no poseen ni masa, ni carga, ni propiedades electromagnéticas, como el neutrino que solamente se diferencia del antineutrino por su spin, y no existe ningún material que pueda detener el paso de estas partículas.

Las diferentes partículas elementales que se explican en términos de otro tipo de partícula llamada el quark, que en la naturaleza no se encuentran aisladas porque son entes físicos de energía sin masa, que la adquieren de gran tamaño dentro del átomo y siempre se encuentran en grupos llamados Hadrones, como el caso de los protones y neutrones. Se han postulado tres variedades de quarks, más sus antipartículas, y se supone que todas las partículas elementales son combinaciones de quarks y antiquarks. Las partículas más simples se denominan Leptones, como el caso de los electrones y sus antipartículas los positrones.

Entre las partículas elementales hay cuatro tipos de interacción, que, en principio, comprenden todos los procesos físicos del Universo. La más débil es la interacción gravitacional, luego sigue la interacción débil que ocurre entre partículas como leptones y leptones, mesones o bariones, y es la responsable de la desintegración de partículas en las que interviene neutrinos, en especial la desintegración beta. Más fuerte que estas dos interacciones son las interacciones electromagnéticas entre todas las partículas cargadas y las que tiene momento eléctrico o magnético. Las más fuertes de todas son las fuerzas nucleares entre partículas elementales.

La materia en conjunto es eléctricamente neutra, y las interacciones fuertes y débiles están muy limitadas en sus alcances. La interacción gravitacional insignificante por completo a pequeña escala, es la dominante a gran escala.

La realidad del mundo material está representada por modelos, que aunque no son la realidad misma, son una aproximación a ella. El conocimiento de la estructura intima de la materia está limitado por el Principio de Incertidumbre de Heisemberg, y el modelo atómico más actualizado es una expresión matemática compleja llamada Ecuación de Schrödinger, que para darle una interpretación física se requiere definirla en términos de probabilidades, que de una manera un tanto misteriosa, oculta en ella todas las propiedades físicamente medibles de un sistema material.

La función de la Ecuación deSchrödinger representa la densidad de energía almacenada en cada punto de un sustrato continuo preexistente en todo el espacio, que al variar con arreglo a esta función, determina una distribución de la energía cuyos máximos y mínimos, llamados centros energéticos, constituyen las partículas materiales y hacen sobre nuestros sentidos la impresión de la materia.

Para Heisemberg es totalmente imposible predeterminar la cantidad de energía por unidad de volumen o densidad de energía que existe en cada punto del espacio y solo podemos tener la probabilidad acerca de ello, y la llamada función de Schrödinger, es el número que según la teoría clásica llamada cálculo de probabilidades, debemos la probabilidad de que en cada unidad de volumen existan los cuantos de energía.

Estas teorías implican la no existencia de una verdadera causalidad en el mundo físico y la negación de un verdadero determinismo en las leyes que lo rigen. Parece así, que la causa única y eficiente de cuanto existe es el resultado de las leyes del azar, que Dios impuso en la naturaleza en el microcosmos, que traducido a las leyes del mesocosmos, o leyes estadísticas, permiten la posibilidad de que sucedan hechos pocos probables, sin que se deroguen las leyes, como una causación repentina en otro cualquiera de los hechos que se llaman a sí mismos milagros o revelaciones.

La obsesión por encontrar una gran ley del universo, ha conducido a la búsqueda del ladrillo elemental con el cual estaría construido el universo. En la estructura de la materia encontramos que en la molécula se creyó encontrar la unidad de base, pero el desarrollo de la técnica instrumental de observación revela que la molécula misma está formada de átomos. A su vez el átomo en sí mismo, es un sistema muy complejo, compuesto de núcleo y electrones. Entonces, la partícula devino la unidad primaria. Luego nos damos cuenta que las partículas son en sí mismas, fenómenos que pueden ser divididos teóricamente en quarks. Es el momento que creemos haber alcanzado el ladrillo elemental con el cual el universo está construido. Es una entidad difusa, compleja, que no llegamos a aislar. La aventura científica finalmente nos lleva a descubrimientos imposibles de concebir en términos simples, en la obsesión de la complejidad de dos principios opuestos que gobiernan el mundo material.

Los campos de energía en la naturaleza como el electromagnético, se explican por la existencia de ondas-partícula que perturban el tejido espacio-tiempo, donde la cuantización de la energía en el mundo físico es un fenómeno universal característico de todos los sistemas estables.

Las operaciones de simetría no permiten que las leyes físicas cambien bajo alguna o todas las circunstancias. Es un hecho notable que todas las simetrías conocidas en el mundo físico conducen directamente a las leyes de la conservación.

Los fenómenos del mundo físico suponen conjuntos de partículas que se definen en términos de probabilidades. La mecánica estadística intenta relacionar para un conjunto de partículas las probabilidades macroscópicas y microscópicas, y se aplica igualmente a la mecánica clásica y a la mecánica cuántica, constituyendo una de las herramientas más poderosas de la física teórica.

El principio de la conservación de estadística, que es la ley más general de la ciencia, significa que ningún proceso que tenga lugar dentro de un sistema aislado puede cambiar su comportamiento estadístico. Todo el universo en su conjunto es un sistema aislado que no puede cambiar por sí mismo su comportamiento estadístico, lo cual significa que no se puede obligar a la naturaleza a desconocer este principio, como se intenta hacer con los supuestos milagros.

El mundo material está gobernado por cuatro fuerzas fundamentales que se intenta reducir a una sola llamada Supe fuerza, y está regido por las leyes invariables que se desprenden de los principios básicos y las teorías como la relatividad, el indeterminismo, la simetría, la conservación estadística, la equivalencia entre masa y energía, la cuantización de la energía, las partículas elementales, el carácter ondulatoria de la materia, el azar y las probabilidades, siendo el universo un tejido de espacio-tiempo perturbado por los campos de ondas-partícula. Cuanto más se profundice en la naturaleza del Cosmos, tantas más sugerencias se obtienen que existir un orden por debajo de la complejidad y confusión del conocimiento experimental, que nada ni nadie puede alterar, porque implícito estaba ese orden en el punto que origino el Universo y que es inherente a su naturaleza.

¿Habrá necesidad que el Creador intervenga para modificar su obra mostrándose como un ser imperfecto, como lo exige el supuesto milagro? ¿O será que el supuesto milagro se debe a leyes de la naturaleza que ignoramos? ¿Podemos aceptar el imposible teológico de arriesgar la reputación de Dios, en el intento innecesario de su inmersión en el contexto mundano con supuestos milagros y revelaciones?

5.3. El origen del universo.

La creación del mundo de la nada; ex-inhilo, es un acto de libre voluntad de Dios. Este acto es contingente, o sea que la existencia del mundo no es algo necesario.

La concepción sobre el origen de nuestro mundo ha cambiado a lo largo de la historia. La explicación acerca del comienzo del universo y cómo será su final varía según diversas culturas.

Respecto al origen del universo, en la civilización occidental ha predominado la concepción del mundo de los hebreos, contenida en el libro del Génesis del Antiguo Testamento, que ellos tomaron de los mitos, tradiciones y deidades de Egipto y Babilonia.

¿Será posible creer que Yahvé creó el cielo y la Tierra en seis días como dice la Biblia, o será mejor conocer lo que nos dice la ciencia sobre el origen del Universo?

¿Puede concebirse que el día existía ya antes del sistema solar planetario que lo determinó?

De acuerdo a la teoría de la Gran Explosión que es universalmente respetada, el universo finito pero ilimitado, que se originó hace diez mil millones o quince mil millones de años, nació de un punto infinitesimal contenido en una celda del espacio fase de la mecánica estadística, regido por las leyes de la mecánica cuántica. Era allí en ese punto donde se encontraba infinitesimalmente concentrado en forma potencial el Espacio-Tiempo. En su comienzo las cuatro fuerzas fundamentales; la nuclear fuerte y la débil, la electromagnética y gravitacional eran una sola, demasiado pronto el Universo envejeció en una billonésima de billonésima de mil millonésima de segundo pasando por un brote indescriptible de expansión.

La anisotropía surgida en esos instantes en el tejido espacio-tiempo se debió quizás a las fluctuaciones semilla, que inflaron las ondas de energía produciendo cambios de temperatura reflejadas en las variaciones de densidad y gravitación que reinaron en los primeros momentos de la creación del Universo.

Los puntos más cálidos eran menos densos que los más fríos y las variaciones en densidad son las que en última instancia hicieron que mares de quarks se integraran en el inmenso plasma en expansión de electrones, protones y neutrones, que a su vez se conjugaron en átomos dando origen a las galaxias que hoy vemos cuando miramos la inmensidad del Universo

El tenue destello del primer momento de la creación dejó un eco que se conoce como el trasfondo cósmico de microondas como prueba irrefutable que la Gran Explosión sí sucedió en verdad. Un manto blando y frío de radiación que permea el Universo en todas direcciones, permite que al trasfondo cósmico se le pueda detectar en la frecuencia adecuada de la banda de microondas. Esas ondas en la energía del Universo se inflan con él.

Desde su inicio el Universo es una manifestación de la materia y energía ordinaria y de la materia oscura de las partículas axiones y de la energía oscura, y su expansión o contracción es causada por dos fuerzas opuestas; la de la fuerza que causa la energía oscura y la fuerza gravitacional.

Si la energía oscura predomina sobre la gravitacional, la expansión del Universo progresara en forma vertiginosa y continuará indefinidamente o de lo contrario se detendrá y se contraerá hasta su origen como un punto. Si se repite la Gran Explosión otra vez comenzará un nuevo ciclo igual o más evolucionado que el anterior, de materia, o lo contrario, de antimateria. ¿Será que volveremos a existir en la misma forma o en su contraria, o será diferente y no volveremos más a existir materialmente?

5.4. La biosfera.

El mundo viviente no constituye más que una parte ínfima y muy especial del universo conocido. Las leyes generales de los seres vivos no revelan ser aplicadas fuera de la biosfera, y el intento de la biología es resolver el problema de la naturaleza humana en términos que no sean metafísicos.

El desarrollo de la biología ha contribuido a la formación del pensamiento moderno y ha desafiado el pensamiento religioso dogmático y la teología tradicional con el advenimiento de la teoría de la evolución selectiva

El secreto de la vida que históricamente parecía inaccesible en su mismo principio por la creencia de que la vida fue fruto de una intervención divina posterior a la creación del universo, está Hoy en gran parte develado con el advenimiento de la biología molecular y el conocimiento de los genomas, lo que ha permitido descifrar la estructura química del material hereditario y de la información que es portadora, como mecanismo molecular de expresión morfogénetica y fisiológica, que constituye la teoría del código genético, base fundamental de la biología moderna.

Un ser vivo es un sistema cuya entropía disminuye porque se comporta como una máquina química que se construye a sí misma de acuerdo a un programa cifrado en su código genético, el cual transmite en forma invariante al reproducirse, así la estructura macroscópica que se desarrolla no es impuesta por las fuerzas exteriores.

El cuerpo humano como el de los demás seres vivos es una colección de sustancias químicas, exquisitamente organizadas, pero no son materialmente más que compuestos químicos. Las grasas, los carbohidratos, las proteínas y los ácidos nucleicos, junto con el agua, forman la mayor parte del cuerpo humano. Incontables reacciones químicas tienen lugar en cada instante de nuestra vida en las células, que son las unidades estructurales básicas de la materia viviente

El material hereditario se encuentra en el núcleo de las células, concentrado en cintas enrolladas llamadas cromosomas que están hechos de ácidos nucleicos y proteínas. El ácido nucleico en los cromosomas es del DNA, y es en el DNA donde se encuentra el material primario de la herencia, los genes. Estructuralmente los genes son segmentos de la molécula de DNA.

Cuando ocurre la división celular, cada cromosoma produce un duplicado exacto de sí mismo. La transmisión de la información genética por lo tanto requiere la replicación, o sea la obtención de la copia o duplicación de las moléculas de DNA. Cada célula lleva en su DNA toda la información necesaria para determinar todas las características hereditarias de aún los organismos más complejos.

El DNA en el núcleo de la célula lleva un mensaje que debe ser transmitido y efectuado por varias de RNA, el primero es el RNA- Mensajero que efectúa la transcripción, y el segundo es el RNA-Transferencia que traduce y descifra el código genético para la síntesis de proteínas a partir de los aminoácidos en el citoplasma celular, a partir de los cuales se realiza el metabolismo y el proceso enzimático para desarrollar el proceso morfológico y reproducido.

Se ha cumplido el principio de que todo ser vivo proviene de otro ser vivo: omne vivum ex ovo, pero el proceso de replicación del DNA, de trascripción de la información desde el DNA al m-RNA, y la traducción del código por el t-RNA no están exentos de un posible error en cada etapa de cada proceso. En la replicación solamente, cada vez que una célula humana se divide, cuatro mil millones de bases son copiadas para hacer una nueva cinta de DNA. Hay tal vez dos mil errores cada vez que la replicación ocurre. Muchos de estos errores se reparan, y otros no son importantes, pero algunos pueden tener terribles consecuencias; enfermedades genéticas y aún la muerte.

En síntesis un biosistema entero es intensa y globalmente conservador, cerrado sobre sí mismo y es incapaz de recibir cualquier instrucción del mundo exterior, y por su misma estructura se opone a cualquier cambio o evolución, como lo prueban algunas especies que se han reproducido sin modificación apreciable desde hace centenares de millones de años. Pero la física sin embargo enseña que toda entidad microscópica puede sufrir perturbaciones de orden cuántica, cuya acumulación, en el seno del sistema microscópico, altera la estructura, de forma gradual, pero infalible.

Los seres vivos, pese a la perfección conservadora de la máquina química que asegura la fidelidad de la traducción, no escapan a esta ley. Al menos en parte el envejecimiento y la muerte de los organismos pluricelulares así lo explican

Estas alteraciones accidentales constituyen la única fuente posible de modificaciones del texto genético, único depositario, a su vez de las estructuras hereditarias del organismo, se deduce necesariamente que sólo el azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, es la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución; esta noción central de la biología moderna no es ya hoy en día una hipótesis, entre otras posibles o al menos concebibles. Es la sola concebible, como única compatible con los hechos observados y la experiencia. Y nada permite suponer o esperar que nuestras concepciones sobre este punto deban o incluso podrán ser revisadas.

Esta noción es, también, entre todas las ciencias, la más destructora de todo antropocentrismo, la más inaceptable intuitivamente para los seres intensamente programados que somos nosotros.

Entonces la noción del azar toma una significación esencial y no simplemente operacional, es el caso de lo que se puede llamar las coincidencias absolutas, es decir, las que resultan de la intersección de dos cadenas causales totalmente independientes una de otra. ¿Qué otro término emplear que el de la suerte para un acontecimiento imprevisible por su misma naturaleza?

El azar también es una ley de la naturaleza y las mutaciones producidas en los organismos vivos deben enfrentarse a las necesidades del medio en que crecen y se reproducen, lo que determina que se produzca el cambio o no.

Una mutación simple, puntual, como la sustitución de una letra del código genético por otra, en el DNA, es reversible. La teoría, prevé, y la experiencia lo prueba. Pero toda evolución sensible, como la diferenciación de dos especies, incluso muy vecinas, resulta de un gran número de mutaciones independiente, sucesivamente acumuladas en la especie original, y después, siempre al azar, recombinadas gracias al flujo genético promovido por la sexualidad. Un fenómeno así, en razón del número de los acontecimientos independientes del que resulta, es estadísticamente irreversible.

La evolución de la biosfera es un proceso necesariamente irreversible, que define una dirección en el tiempo, y acorde con el crecimiento de la entropía.

La evolución de la biosfera es un proceso necesariamente irreversible, que define una dirección en el tiempo, y acorde con el crecimiento de la entropía.

Ahora con el advenimiento de la ingeniería genética se podrá identificar y predecir la ocurrencia de enfermedades genéticas, a través de la tecnología de recombinación del DNA se producirán organismos con características especiales y nuevos tipos de criaturas humanas, y el desafío se presenta entre la evolución natural y artificial. El nuevo secreto de la vida da un poder al ser humano que solo lo poseían las grandes figuras de la mitología y que se incrementa en la actualidad al haberse determinado ya la secuencia de las bases en el genoma humano.

La biosfera es una franja mínima de la corteza terrestre, que es insignificante y no necesaria para la existencia del universo, cuyo destino se escribe a medida que se cumple y no antes, cuya explicación de su origen no es otro que el de un acontecimiento único de probabilidad ínfima, que hizo que la vida haya aparecido una sola vez sobre la tierra como producto del azar, idea que choca con la tendencia humana de creer que toda cosa real en el universo actual es necesaria y de siempre, y contra lo que debemos prevenirnos es contra todo antropocentrismo. El origen de los seres vivos que inicio el inmenso camino recorrido por la evolución de más de tres mil millones de años, que creó las prodigiosas estructuras que van desde la bacteria hasta el hombre, no pudo ser otro que el del azar y la necesidad.

¿Será posible seguir creyendo en el relato bíblico de Adán y Eva, ante lo que nos dice la ciencia actualmente sobre la vida humana?

Cuanto más se multiplican los hallazgos de fósiles humanos, cuanto más se esclarecen sus caracteres anatómicos y su sucesión geológica, más se hace evidente que, por obra de una convergencia incesante de todos los indicios y de todas las pruebas, la "especie" humana, por única que sea, de acuerdo con el estadio entitativo al que le llevó la Reflexión, nada quebranto en la Naturaleza en el momento de su aparición. Ya sea, en efecto, que la contemplemos en su ambiente, que la consideremos en cuanto a la morfología de su tallo, que la inspeccionemos en la estructura global de su grupo, ella ha emergido filéticamente ante nuestros ojos, exactamente como otra especie cualquiera.

La evolución física y mental del hombre durante mucho tiempo hizo que fuese capaz de comunicarle sus ideas a sus congéneres, se produjo el lenguaje, y se inició una nueva evolución, la de la cultura, ese día el Australántropo7 dio origen al Homo Sapiens, que en esencia es: energía y conciencia.

5.5. El Mundo De La Conciencia

En la actual era tecnológica, una revolución silenciosa se extiende, para desviar la atención del mundo externo de los logros materiales, para examinar el mundo de la experiencia interior, el de la conciencia.

Podemos observar esta tendencia en todas partes, hay un creciente interés por lo oculto, la brujería, sobre todo, por diferentes formas de meditación y experimentación con los estados alterados de conciencia. En la esfera religiosa se aprecian intentos por abandonar el formulismo de las antiguas tradiciones, una tendencia que se traduce por la rápida extensión de nuevas religiones y filosofías, así como por necesarios experimentos con nuevos credos, iglesias y rituales, una anhelada relación espiritual, periodo de intenso esfuerzo intelectual de nuestra época comparable con el hervor intelectual en el Mediterráneo Oriental, en las ruinas del imperio de Alejandro Magno, que dio inicio a nuestra era.

5.5.1. Naturaleza de la Conciencia.

El "alma" desapareció con el paso de la psicología filosófica a psicología científica, por ser un concepto innecesario para explicar las actividades mentales y su lugar lo ocupo la “conciencia”, analizada experimentalmente por la neurofisiología y con la ayuda de la introspección del sujeto. El hombre como parte de la naturaleza es polvo de la tierra y aceptando lo que la ciencia nos dice, el hombre nació por entero del mundo, no solamente sus huesos y su carne, sino su increíble poder de pensamiento.

Durante miles de años se ha intentado comprender las relaciones entre el ser pensante y el resto del universo, siendo el mayor problema la representación de sentido común de nosotros mismos como seres humanos en relación con nuestra concepción científica general del mundo físico.

¿Cómo podemos conjugar el pensamiento de nosotros mismos como agentes conscientes, libres, racionales, en un mundo en que la ciencia nos dice que consta enteramente de partículas físicas carentes de mente y significado?

¿Cómo resolver el caso del mundo que no contiene otra cosa que partículas físicas inconscientes y que, con todo, contenga también conciencia?

¿Cómo un mundo que esencialmente carece de significado puede contener significados?

¿Cómo interpretar el trabajo en informática e inteligencia artificial, con el trabajo que aspira a crear máquinas inteligentes?

Concretamente, ¿nos da la computadora digital la representación concreta del cerebro como el hardware y la mente humana como el software?

La solución del problema mente-cuerpo es más bien simple, es coherente con lo que sabemos de la neurofisiología con nuestra concepción del sentido común sobre la naturaleza de los estados mentales; creencias, amor, dolor, deseos, etc.

La disputa entre el mecanicismo que da cuenta de la vida de acuerdo a los fundamentos puramente biológicos, y el vitalismo que pensaba que además de los procesos biológicos tenía que ser necesario algún otro elemento, algún élan para dar vida a lo que era de otra manera materia muerta e inerte, es cuestión ya del pasado que ya no se toma en serio. ¿Por qué?

Los fenómenos mentales presentan cuatro rasgos que parecen imposibles de encajar dentro de nuestra concepción científica del mundo como compuesto de cosas materiales. Y son estos cuatro rasgos los que han hecho realmente difícil el problema mente-cuerpo.

El más importante de estos rasgos es la conciencia, como hecho central de la existencia específicamente humana, puesto que sin ella todos los demás aspectos esencialmente humanos de nuestra existencia; creencias, lenguaje, amor, humor y así sucesivamente serian imposibles. Los otros rasgos son la intencionalidad, la subjetividad de los estados mentales y el problema del efecto causal de la mente sobre el mundo físico.

Cualquier teoría para resolver el dilema mente-cuerpo no puede negar ninguno de estos cuatro rasgos, ni tampoco el hecho de que todos los fenómenos mentales, ya sean conscientes o inconscientes, están efectivamente causados por procesos que acaecen en el cerebro, y son rasgos del cerebro y del resto del sistema nervioso.

Entonces, ¿Cómo es posible que los cerebros causen las mentes, y, con todo, que las mentes sean solo rasgos del cerebro?

La respuesta nos la da la física, cuando se hace la distinción entre las micro y macro propiedades de sistemas a pequeña y a gran escala. Es la relación de causa a efecto, en que los rasgos a nivel superior del sistema se deben al comportamiento en el micro nivel que causa esos rasgos en el mismo sistema.

Concretamente las propiedades a nivel macro del sistema no tienen sentido a nivel micro. De la mano humedecida por el agua, no puedo sacar una molécula y decir que esta molécula esta mojada. Los fenómenos mentales son una propiedad del cerebro, pero ninguna neurona particular del cerebro goza de esos rasgos, no siente dolor, amor, o tristeza.

Cada vez entendemos mejor los rasgos que son característicos de los seres vivientes que ya no nos parece misterioso que la materia este viva porque hay una explicación biológica. Una consideración similar se aplica a la conciencia. El misterio se disipa al entender el proceso; la sustancia gris y blanca de materia que forma el cerebro contiene una colección de moléculas de nucleoproteínas contenidas en un armazón de calcio, efectúan ciertas actividades electroquímicas específicas que se desarrollan entre las neuronas, los módulos y otros rasgos del cerebro, y esos procesos causan la conciencia.

Cuando un evento mental causa un evento físico, responde a un pensamiento que ni carece de peso ni es etéreo, sino que es el desarrollo de una actividad cerebral. Ahora bien, puesto que los estados mentales de la vida psíquica o anímica son rasgos del cerebro, tienen dos niveles de descripción: un nivel superior en términos mentales y un nivel inferior en términos fisiológicos. Los mismos poderes causales del sistema pueden ser descritos a cualquiera de los dos niveles.

La existencia en el cerebro de dos niveles de descripción causalmente reales; uno un macro nivel de procesos mentales y el otro un micro nivel de procesos neuronales, muestra que la mente y el cuerpo interactúan, pero no son cosas diferentes puesto que los fenómenos mentales son solamente rasgos del cerebro.

La conciencia es una propiedad real del cerebro que causa que las cosas sucedan, y el vitalicio y mecanicismo no son solamente coherentes, sino que ambos son verdaderos. La explicación de la conciencia no es del todo posible por las ciencias exactas, ni tampoco su comprensión global lo es a través de la metafísica. En su generación, el cerebro es una condición necesaria pero no suficiente.

5.5.2. El mundo Interior de la Conciencia.

La personalidad de cada ser humano incluye la totalidad de los sentimientos, pensamientos y acciones que se estructuran como un proceso dinámico de desarrollo durante la infancia y adquiere un estado estable en la edad adulta.

En el esquema del aparato psíquico, la mente humana aparece formada por la esfera creciente del actuar racional denominada el YO, como primer poder de la personalidad, que soporta el peso del subconsciente de la actuación instintiva e irracional llamada el ELLO, que es un segundo poder de la personalidad y es inaccesible a la evocación voluntaria, es reprimido y permanece extraño al principio de la realidad.

También el YO esta bajo la presión represora del SUPERYO, que es el tercer poder de la personalidad y ejerce dominio sobre las tres capas de la conciencia; el consciente, pre consciente e inconsciente, que es accesible a la evocación voluntaria y es la carga imprimada por la cultura de su tiempo, donde los dogmas religiosos dominantes son un factor determinante para desarrollar ciertos rasgos de la personalidad, que imprimen obligadamente un modo de pensar, sentir y actuar a través del proceso socialculturizante tanto consciente como inconscientemente.

Además como bien es sabido, el ser humano como producto de una conducta no es más que un organismo poco activo y poco constructivo de sus procesos, lo que significa que está sometido a los estímulos, presiones y leyes del ambiente. Es solamente una función de condiciones muy concretas determinada por la biunívoca influencia del Ecosistema de la Civilización en que esta el YO inmerso, que lo obliga social y culturalmente a la práctica y culto de una determinada religión, desde el nacimiento hasta la muerte, aunque la llama de la fe se haya apagado.

Si holísticamente todo esta interconectado y todas las cosas son interdependientes, el YO no escapa a esta situación, pues además se suma el aporte vectorial del Inconsciente Colectivo enunciado por el sicólogo Carl Yung, que revela la existencia de un nivel básico de la psiquis humana común a toda la humanidad.

Las investigaciones sobre la hipnosis han revelado que las sugerencias apropiadas que se aplican a este estado de conciencia pueden conducir efectos de largo alcance en el organismo. Pueden originar cambios psicológicos completos; cambios en la motivación y en los estados de ánimo pueden influir en el carácter y en las futuras pautas de comportamiento individual. Más aún, la sugestión hipnótica también puede ocasionar cambios funcionales en el cuerpo, cambiar las pulsaciones cardiacas, influir en los vasos sanguíneos, la composición de la sangre, la secreción de fluidos corporales, etc.; puede influir en las funciones de los órganos internos del cuerpo, los riñones, el estomago, los intestinos y las glándulas, e incluso puede producir cambios permanentes en los tejidos vivos, por ejemplo, estimular y acelerar los procesos educativos. Precisamente la medicina holística basa sus métodos de sanación en la interrelación entre cuerpo, mente y espíritu, por medio de la disciplina mental apropiada, que no solamente cura, resuelve conflictos, sino que da inspiración artística, intuición, talento creativo y aumenta los logros intelectuales.

Pero, más allá de la hipnosis, están las creencias religiosas, que son la clave es estos dones que afectan en forma determinante la compleja estructura de la mente humana, que potencian o no el YO, para poder soportar las cargas que lo afectan. En una palabra la confesión religiosa profesada parece tener la clave de una vida con más éxitos y más feliz para todos, pues proporciona o no el camino secreto al descubrimiento de las grandes potencias inherentes a la conciencia y energía humanas, que se encuentran a partir de todos los efectos de una correcta disciplina para aprender a pensar de una manera más adecuada.

Si se tiene en cuenta los determinantes de la conducta humana, como son los condicionamientos inconscientes, el patrimonio genético, las circunstancias ambientales especificas; físicas y sociales, la cultura, su forma más conveniente de controlarla y manipularla es a través del sistema religioso imperante, que lo hace con beneficio de inventario para aumentar su patrimonio y mantener su poder como empresa de la fe y la creencia religiosa.

Históricamente el comportamiento de los pueblos ha estado determinado por dos esquemas: el mítico basado en el animismo, la creencia mágica y el espíritu religioso, y el racional fundamentado en la idea, concepto, raciocinio, sentido común o la ciencia.

Para el mundo del Tercer Milenio que se inicia, la articulación en el manejo de estos esquemas busca una religión que irrumpa libre y afectiva del fondo de la conciencia subjetiva, para superar el dogmatismo alienante, para que cada criatura humana ejerza su derecho a comulgar y practicar el credo religioso que más cumpla las exigencias de su pensamiento reflexivo y que más convenga a su YO, llene mejor el logro de todas sus aspiraciones y forje así su propio destino.

7 Australántropo.- Dícese de una forma primitiva de Australopitecu, correspondiente al homínido fósil cuyos restos fueron encontrados en África, autor de los primeros útiles tallados, vivió durante el Paleolítico inferior, y representa uno de los últimos estadios de los primates erectos, anteriores al “homo sapiens”.