Dios te gratificará en esta vida y en la del más allá enseñando y distribuyendo sin animo de lucro en tu comunidad el libro Iluminación Divina en la Era de Acuario. Congregacion Religiosa Universal ( C.R.U. )
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4. Teodicea Del Mensaje


4.1. Teología General.

La teología es la consideración particular del ser inmaterial absoluto y trata de los fundamentos de la credibilidad que proporciona los supuestos y condiciones para que la fe pueda justificarse y hasta ser vinculante.

Una dimensión de la teología general es el ecumenismo y se caracteriza por los principios de Nemo crederet nisi videret esse credendum, "nadie creería, sino viera la necesidad de hacerlo", que la fe no deja de ser nunca un acto nuevo evolutivo y propio, que si se quiere aceptar la teología como ciencia, además de ser una ordenación sistemática conceptual, debe ser capaz de originar hipótesis para la confirmación o rechazo de sus fundamentos relacionados con lo trascendente.

La teología que no dialoga con la cultura se fosiliza, pero mostrando también que solo una fe lúcida, coherente y comprometida puede aportar algo verdaderamente valioso a un mundo tan necesitado de una nueva visión de lo divino.

Como límite horizontal, el Mensaje Divino tiene la misión de fijar y salvaguardar los límites dentro de los cuales debe mantenerse la diversidad del conocimiento de Dios, para que éste pueda ser verdadero, es decir, conforme a la realidad.

El Mensaje Divino como fundamento teológico representa la purificación más radical de la imagen divina, porque saber cómo es Dios excede los límites de la imaginación y el pensamiento y está más allá de cualquier ideal y valor. Dios es inefable, por eso las palabras humanas nunca serán propiamente portadoras de la sustancia real de Dios. Las palabras llevan y transmiten imágenes de la realidad en que vivimos, oímos y sentimos. Al estar Dios fuera del alcance de los sentidos, nunca nos entenderemos, respecto a Dios, por intermedio de nuestra fonética. Las palabras no lo pueden abarcar.

Dios es aquel que no se puede nombrar, esto es aquel, que trasciende, desborda y supera toda representatividad, toda realidad, toda palabra, toda idea, es suma y es todo, por eso lo representamos con la letra griega Sigma (Σ), que indica la sumatoria infinita de las propiedades del Ser Absoluto. El verbo de su esencia es la "Actividad Sigma", innominada, incognoscible, indefinida, inefable, inmutable y eterna. Todo intento de comprender esta acción divina es vano, no es algo descriptible, ni aún pensable; toda tentativa en ese sentido está destinada al fracaso.

La conceptualización teológica del Mensaje se fundamenta en los siguientes enunciados:

4.1.1. Sapientia Creatrix, Sapientia Disponens.

Sabiduría creadora y sabiduría ordenadora. Dios es sabiduría creadora, causa de todas las cosas. La sabiduría de Dios es también sabiduría ordenadora, pues concede a todas las cosas su finalidad y su orden, les da las leyes por las que se rigen y las conduce para que alcancen su fin. “Todo lo dispuesto con medida, número y peso”.

El principio: causa causarum; causa de las causas; prueba la existencia del Ser Supremo a partir de la obra de la creación y del orden existente en el Universo, siendo el único enunciado experimental necesario y suficiente para reconocer su existencia y única y exclusiva forma como Dios se nos manifiesta, que hace innecesario todo tipo de revelación.

4.1.2. Deux Verus, Intelecto Infinitus.

Dios es verdadero. Solo él responde perfectamente a la idea de Dios y posee un entendimiento infinito. Por eso el conocimiento de la esencia de Dios es un imposible para la inteligencia finita del ser humano y si se conociera su esencia, se llegaría a la completa identificación del objeto y sujeto, la inteligencia humana llegaría a ser infinita. Por eso ninguna forma, confesión o credo religioso puede atribuirse el conocimiento de la naturaleza divina.

El conocimiento del Creador implica la simplicidad misma, que significa al mismo tiempo una plenitud y riqueza infinitas, conocimiento que el hombre ha intentado hacer de modo progresivo a partir del conocimiento de sí mismo y del mundo, que para su resolución a plenitud requiere un número nunca completo de conocimientos particulares, que reunidos sintéticamente constituye lo que en cada caso se entiende bajo la palabra “Dios”. Este concepto de la Divinidad es lógicamente compuesto, más compuesto que ningún otro.

La espiritualidad humana por su unión con el cuerpo aparece siempre como imperfecta, en cierto sentido como dividido en partes, aunque en realidad no es tal. Esta es la razón principal porque todo lo concreto y por tanto también la simple plenitud de Dios, solo la podemos captar como composición de un número interminable de propiedades, puesto que esta unión con el cuerpo determina esencialmente el modo de nuestro conocer.

Dado que la esencia de Dios se compone de muchos momentos, puede aquí también sobrevenir una mezcla de verdadero y falso. Surge de nuevo la incertidumbre.

¿Cuándo se ha de calificar de verdadero un conocimiento de la esencia de Dios a pesar de falsos momentos particulares y cuando se lo ha de calificar de falso aún conteniendo momentos verdaderos?

La cuestión se agudiza aquí porque para el conocimiento finito de su esencia, Dios es esencialmente inagotable, como no lo es el hombre ni ningún otro ser finito. Si queremos restringir aquí la verdad a la perfecta adecuación del conocimiento con la realidad a conocer, entonces solo Dios poseería de sí mismo un conocimiento verdadero de su esencia, pero no criatura alguna. Y hasta se exigiera que quedara excluido todo momento falso particular, entonces habría que desechar como falso todo conocimiento humano concreto de Dios, pues no es de creer que exista ningún hombre que tenga una idea exacta de Dios en todos sus detalles, que en tal o cual punto no lo juzgue demasiado humanamente.

Aún más aceptando la veracidad de los enunciados, la esencia de un enunciado depende de otro y así sucesivamente, no existe el primer enunciado, el número uno sobre la esencia divina, que se acepte sin ninguna prueba, o que sirva de prueba, por lo tanto el acto cognoscitivo no se completa jamás, concretamente no existe ese primer enunciado sobre hecho empírico que sea verificado directamente y por tanto nunca podremos conocer la esencia de Dios.

En el mero uso del lenguaje entran plenamente en escena la verdad y el error, la certeza y la incertidumbre, entonces si el objetivo es no incurrir jamás en falsedad sobre la esencia de Dios, será prudente abstenernos para siempre de usar el lenguaje. Cualquier enunciado o proposición, creencias u opiniones sobre la esencia de Dios, que pueden expresarse en un lenguaje, implicaría por lo tanto la posibilidad de caer en un error. En consecuencia se impone la duda ante una realidad última y definitiva que supera y envuelve al hombre y que puede entenderse de diversas formas, llámese como se llame, lleva a considerar la “esencia de Dios” como una hipótesis, que conlleva a inferir que la entidad divina se concreta en un principio único y desconocido que le imprime un carácter impersonal.

4.1.3. Perfectum Dicitur, Cui Nihil De Est Secudum Modum Suae Perfectionis.

Es absolutamente perfecto lo que reúne en sí todas las excelencias concebibles y excluye todos los defectos.

Omni perfectione infinitos. Dios es infinito en cada perfección. Infinito es lo que no tiene fin ni límite.

El infinito se divide en potencial y actual. El primero se puede aumentar sin fin, pero en realidad es finito y limitado y a su vez es indefinido por no tener límites determinados. En otras palabras es un infinito relativo en un aspecto determinado. Es matemáticamente el desplazamiento de la curva hacia el infinito tangencialmente a una línea recta asíntota situada en una posición determinada. El segundo no tiene límites en ningún aspecto, matemáticamente representa el desplazamiento de la curva hacia el infinito con relación a una línea recta asíntota situada en el infinito.

La perfección de Dios como infinito potencial se advierte en el aspecto de la creación y orden existente en el Universo. La perfección de Dios como infinito actual constituye el principio único; Dios como ser impersonal, porque es infinito en todas las perfecciones y de esta forma absorbe el aspecto personal. Es el misterio del ser personal y no-personal al mismo tiempo, comprensible en la espiritualidad del Ser Divino libre del espacio-tiempo y por ende libre de la simultaneidad en la región no-tiempo, en consecuencia descarta de hecho toda imagen antropomórfica de Dios y cualquier tipo de revelación.

Es que El es él, y el que en todo momento llega a ser. Por eso nos identificamos con el Antiguo Testamento en que Yahvé no es un sustantivo gramaticalmente, sino un verbo: la acción constante de Ser y llegar a Ser, con la evolución del Logos4 de la Teosofía5 y con la actividad del Tao en la sabiduría antigua.

Tanta es virtus Dei in cognoscendo, quanta est actualitas eius in existendo. Unde manifestum est, quod tantum seipsum perfecte comprehendit. De la infinitud de la inteligencia divina se sigue que Dios agota totalmente la infinita inteligencia de su Ser y por ello se comprende a sí mismo.

Deus se per seipsum intelligit. En el acto de conocerse Dios a sí mismo se identifica con la esencia misma. Dios como principio único absoluto es inteligencia pura y se identifica consigo mismo.

In Deo intellectur intelligens et id quod intelligetur, et species intelligibilis et ipsum intelligere sunt omnis unum et idem. El conocer de Dios es independiente de las cosas creadas. El intelecto divino, para conocer, no es estimado o determinado desde fuera, sino desde dentro por su misma esencia.

Las cosas creadas las conoce Dios en su propia divina esencia, puesto que ella es causa ejemplar y eficiente de las realmente existentes, y causa ejemplar de las meramente posibles. Al conocer Dios su causalidad creadora, conoce en ella todos los efectos que de ella se derivan o pueden derivarse, y por cierto de forma tan exhaustiva como así mismo.

Es imposible e inadmisible que Dios se despoje de su ser infinito para convertirse en ser finito que ya no es Dios, para encarnar en cada planeta del Universo donde existan seres inteligentes para redimirlos de sus pecados y hacerles entrega de la fórmula salvífica, o que se haga necesaria su intervención divina con milagros para corregir su obra y el orden preestablecido en cualquier sentido, porque ello repugna a su naturaleza y atributo divino de la perfección infinita potencial o actual.

De acuerdo a la psicología moderna solo se llega a ser completo cuando no se desea nada, realidad que se cumple a cabalidad en el Ser Supremo en su perfección infinita, por eso no necesita del amor como deseo nunca satisfecho de carácter psíquico.

La palabra “necesidad” no existe en Dios. Así, es inconcebible que Dios como principio único absoluto necesite del amor de los seres inteligentes o que tenga necesidad de comunicarse con ellos y por lo tanto la revelación es innecesaria y la Palabra de Dios es la del libro de la naturaleza que la ciencia estudia y ya está escrita en la sapientia disponems. En este sentido nos identificamos con Confucio cuando dijo: El cielo nunca habla. La revelación que se ha tomado como la Palabra de Dios, es producto de un proceso histórico que se manifiesta no por causas sobrenaturales, sino por la expresión de tradiciones orales y escritas del pueblo de Israel.

4.1.4. Fides quaerens intellectum:

La fe busca y clama la claridad y soporte de la inteligencia y la razón. La verdadera fe, o sea la virtud que nos hace creer, aun que subjetiva, debe tener unos contenidos explícitos racional y cognoscitivo y no debe entrar en contradicción con ellos.

La ecuación fundamental de la fe para el diseño de religiones, expresa que el modelo de la legítima fe es necesariamente una función de tres variables; la primera es la del contenido implícito emocional, la segunda es la del contenido explícito racional y la tercera es la del contenido cognoscitivo. La primera constituye la parte mítica de la fe que figura entre las realidades culturales más interesantes del hombre, pues le han ayudado a sobrevivir y evolucionar y para que sea eficaz debe tener el soporte de la mentalidad animista y de la creencia mágica. Las otras apelan a la razón y al conocimiento brindado por el sentido común y el de la ciencia que conceptualmente dan mayor confianza a la fe, porque se basan en la capacidad reflexiva del ser humano. No actuar de conformidad con el modelo así expresado, es colocar al hombre en un desierto para que muera bajo la consigna sugestiva que la fe ciega calmará su sed ante el espejismo del agua de un oasis.

4.1.5 Consummavit atque perfecit etnicorum dotrinas:

Tomar para sí las verdades y experiencias de las demás doctrinas religiosas.

4.1.6. Errore et impuritate liberates:

No aceptar los errores de las demás doctrinas religiosas.

La clave del fenómeno real de lo divino, para definirlo de un modo más adecuado, es la búsqueda de un cuerpo de conceptos y símbolos más satisfactorios que puedan caber en nuestra organización mental, como un sistema de ideas religiosas esencialmente unitarias conjugado con la dinámica de la experiencia científica y espiritual.

El principal resultado de la aplicación del método científico a la religión es el descubrimiento que Dios es una hipótesis, entre otras, que puede explicar el destino humano, una hipótesis que parece inadecuada cuando cada confesión religiosa maneja la suya ignorando las demás, ante lo cual la doctrina del edismo se presenta como la hipótesis “primus inter pares”: la primera entre sus iguales, que se convierte en el común denominador de todas ellas, que hace de la doctrina teológica de cada confesión religiosa una teoría de Dios y del edismo la teoría general que comprende a todas ellas y las hace consistentes.

Los parámetros de la teología básica permiten construir la imagen primaria o imagen sigma de lo divino: Dios es el Principio Único Absoluto e Impersonal. Esta imagen general de abstracta universalidad y absoluta excluye cualquier tipo de antropomorfismo en el ser supremo.

La acción propia del Ser Divino que emana de su esencia es la Actividad Sigma. De este principio activo se desprende la aseidad 6 de Dios por su identificación con el verbo de su esencia. Edas Dei : Spiritus Divinus Actionis Sigma (Edas Dei: Espíritu Divino de la Actividad Sigma), es en supremo grado de abstracción el Ser Inmaterial Absoluto, y su consideración particular constituye la Teología Edista.

Abocaremos ahora el estudio fenoménico del Cosmos para comprender mejor la obra de la creación y su orden e igualmente con el conocimiento que nos brinde el Panorama Religioso, encontraremos las principales imágenes naturales de las deidades que el hombre ha construido y condicionado históricamente, que han tenido mayor relación con la vida del ser inteligente o colectividad humana.

4 Logos.- Palabra inteligibles, razón o conocimiento en cualquiera de las manifestaciones lógicas, individuales o cósmicas de la filosofía griega.

5 Teosofía.- Doctrina religiosa que tiene por objeto el conocimiento de Dios, revelada por la naturaleza y la elevación del espíritu hasta la unión con la divinidad.6 Aseidad.- Atributo de Dios, por el cual existe por sí mismo.

6 Aseidad.- Atributo de Dios, por el cual existe por sí mismo.