Dios te gratificará en esta vida y en la del más allá enseñando y distribuyendo sin animo de lucro en tu comunidad el libro Iluminación Divina en la Era de Acuario. Congregacion Religiosa Universal ( C.R.U. )
Redes Sociales Icono Twitter Icono Facebook

13. El Pensamiento Edista


El Pensamiento Edista es la ideología que nos faculta y obliga a saber, creer y practicar la doctrina teológica del Mensaje Divino, como abnegación total del entendimiento para la formación y relación de imágenes, ideas y conceptos que se desprenden del reconocimiento, identificación y culto a “Edas Dei, como único Dios verdadero” y Padre Eterno de los dioses de todas las religiones, siendo todos ellos su representación.

En la estructura general de la escala de relaciones, procesos y dimensiones con los demás, consigo mismo y con el mundo, actualmente se considera que la base y centro del desarrollo humano es la autoestima, como respeto y amor a los demás dado del que nos tenemos a sí mismos, como marco de referencia para alcanzar la plenitud y la autorrealización física, mental y espiritual, que nos hace más productivos y creativos, como plena expresión de sí mismos.

Nuestra estima es un proceso que parte de nuestro autoconocimiento, auto concepto, autoevaluación, auto aceptación, auto respeto para llegar a la propia autoestima, que es cuando "solo podemos amar cuando nos hemos amado a nosotros mismos". La autoestima es el conjunto de todos los pasos anteriores. Si una persona se conoce y está consciente de sus cambios, crea su propia escala de valores y desarrolla sus capacidades; y si se acepta y respeta, tendrá autoestima, lo que le permitirá encontrarse a sí mismo y surgir en un mundo cada vez más complejo y más rápido.

Nuestro autoconocimiento esta vigorosamente unido a nuestras creencias, que permiten a cada uno desafiarse espiritual, mental, social, emocional y vocacionalmente ante las situaciones del mundo de la vida. Pero de todas nuestras creencias que tienen que ver con nuestra autoestima, hay la que por relevancia nos da sentido de identidad, que mejora nuestras actitudes, nuestros valores, que nos abre la mentalidad, que nos permite superar los sentimientos de temor, soledad e inseguridad, la angustia y ansiedad diaria; esa creencia única y eficaz es la que responde a las preguntas: ¿Cuál es la imagen real del Creador del mundo al que debemos nuestra existencia?, ¿Cuál es nuestro propósito en la vida?, ¿Qué nos espera en esta vida y en la del más allá?

Las respuestas tradicionales para la imagen divina han sido tan inconsistentes y frágiles, que acaban ridiculizándola y adornándola con tributos mundanos y haciéndola omnipotente para que con su “varita magia” haga milagros a nuestro gusto, para obtener favores mundanos, para que se haga nuestra voluntad, sin darnos cuenta que la realidad divina es algo muy profundo y misterioso, que dio las leyes naturales para que la naturaleza funcionara por sí misma, que uno de nuestros trascendentes propósitos en la vida es dar el reconocimiento debido a la realidad divina que nuestra reflexión crítica nos señala como la única verdadera. La conciencia ética como manifestación de esa realidad, es la que nos dice qué nos espera en esta vida y en la del más allá, pero no con los presupuestos de premios y castigos de las religiones tradicionales, porque hasta ahora nadie ha regresado de la otra vida para que podamos afirmar cómo es la justicia divina.

El Pensamiento Edista articulado sobre el eje conceptual del Mensaje Divino, representa la respuesta eficaz a estos interrogantes, como la síntesis dialéctica de la contradicción entre la tesis del pensamiento místico o mágico que considera la conciencia como un estado y niega la eficiencia de la ley de causa y efecto tal como sucede en la llamada revelación, y la antítesis del pensamiento mecanístico propio de nuestra era tecnológica, que considera la vida como un sistema donde todas las variables se pueden controlar aplicando la ley de la causalidad.

Ideológicamente el Pensamiento Edista es y representa un proceso educativo de liberación espiritual del hombre por el libre pensamiento para un mayor desarrollo integral humano, que permita la autorrealización, subyugando el mundo material al servicio del espiritual por medio del esquema mental de la nueva fe.

El Pensamiento Edista produce la conciencia ética capaz de expandirse e intensificarse, iluminando todos los aspectos de la vida, para que el “poder espiritual” se proyecte sobre la mente y el cuerpo y el Ego controle eficazmente, como acto de voluntad, la energía disponible humana.

El hombre que cree en el Pensamiento Edista y actúa en su nombre, debe alcanzar un nivel superior de conciencia funcional. Su desarrollo se basa en el principio de la dualidad y unidad de todos los procesos vivientes y su objeto es la armonía interior que permite el equilibrio espiritual, mental y emocional, que le da sentido a la realidad, que hace de cada persona un ser único y por una sola vez, que hace que la vida entrañe una serie de objetivos que deben ser descubiertos y a los cuales se debe responder, para alcanzar en la Nueva Era la perfección humana en el camino entre la bestia y el superhombre.

El manejo dialéctico que efectúa el Pensamiento Edista desarrolla “un esquema mental propio”, para fortalecer la voluntad y canalizar las "fuerzas activas y reactivas" para el buen provecho de nuestra energía disponible, controlando su intensidad y flujo, a través de la conciencia funcional para el bienestar del hombre en su vida terrenal y como formula salvífica en la vida del más allá.

El Pensamiento Edista debe servir a la comunidad para estructurar su organización como orientación espiritual, para que sus miembros se caractericen por actitudes y comportamientos claros y definidos de orden personal, comunitario y social de acuerdo a la concepción ética del Mensaje, que anuncia la igualdad de todos los seres humanos; hombres y mujeres, ante el Ser Supremo: Edas Dios.

Toda organización que produzca el Pensamiento Edista deberá hacerse en lo posible sin ánimo de lucro y deberá prestar un servicio al individuo y comunidad sin distingos de ninguna clase, para que en permanente servicio de unos a otros inspirados en la Doctrina, Moral y Culto Edista, haya siempre un sentimiento de pertenecer a un cuerpo único de extensión universal del Mensaje Divino en toda su plenitud

El Pensamiento Edista es la reunión entre la teoría y la práctica, para que en todo momento deba haber una actitud que confirme “el es” con el “hacer”. El “hacer” implica “las condiciones en que se efectúa la acción”: es geografía, es sociedad, es economía, o sea “el hacer” implica el desarrollo y transformación en un lugar determinado, donde se exponga el Pensamiento Edista. Es la labor de convertir, de transformar, de cambiar el esquema mental de un medio social, en el medio geográfico en que se encuentra una determinada población.

A pesar de los conocimientos sin precedentes en las ciencias positivas y humanas, sin embargo el error y la ignorancia progresan a la par del conocimiento. Lo que sucede es que los métodos pedagógicos coactivos para mantener la fe tradicional basada en la supuesta revelación, facilita la ceguera ligada al uso degradado de la razón. Todo ello produce en la gente un comportamiento que la puede llevar a no pensar lógicamente debido a los procesos de alienación en la aptitud mental y limitación en la capacidad de conceptualización y abstracción, que paraliza el deseo de la investigación científica, la innovación y creatividad por el control del pensamiento, que se ejerce desde el nacimiento hasta la muerte.

Ante esta coyuntura intelectual, el Pensamiento Edista como proceso de reeducación dialéctica debe promover al máximo el libre pensamiento, como la mejor alternativa a esta situación deplorable y debe constituirse en precursor de una revolución teológica basada en el nuevo conocimiento de Dios y en un gran movimiento de liberación espiritual que tanto anhela y espera la humanidad.

El Pensamiento Edista es antagónico a la educación judío-cristiana, la cual adapta, integra a lo existente, transmite “valores” preestablecidos para conservar su cultura como experiencia sectorial existente, como obra de personas competentes para las que conocer es captar significados y razones para mirar el mundo, como aprendizaje limitado por dogmas preestablecidos en el depósito de la conciencia, como enseñanza del que sabe, dirige y convence para imponer su pensamiento, como culto a la autoridad y orden ante el temor de la duda y el riesgo ante la libertad de pensamiento, como capacidad creadora propia de las elites ante la ignorancia de las masas, como transmisores que pretenden mostrarse los únicos poseedores de la supuesta verdad absoluta, como centrada en la tradición para domesticar el presente y preestablecer el futuro para que se parezca al pasado, como teoría que precede a la praxis y la ilumina, como relación humana de dominio y competición.

En contraposición a esta “educación domesticadora”, el Pensamiento Edista propugna por una “educación liberadora”, que señale nuevos caminos para la autodeterminación personal y social, hacia la conciencia crítica, por medio del análisis y transformación de la relación objetiva hombre-sociedad, que sea obra de toda la sociedad en proceso permanente de seres inacabados, que el conocer sea confrontar la realidad transformando y desafiando el mundo, que aprender sea buscar significados, criticar, inventar e indagar en contacto permanente con la realidad, donde “nadie educa a nadie”, todos nos educamos unos a otros en la experiencia de la vida, nuestro maestro es la realidad vivida, el docente es guía, orientador, catalizador, animador de este proceso comunitario, que se aprecie la libertad y se prefiera como un riesgo a la seguridad sin horizonte; a la duda en contraposición a la falsa certeza, que la capacidad creadora sea propia de todos los hombres, pues la vitalidad de las masas es inagotable, que la verdad sea un proyecto, no posesión, que sea más bien construida que conquistada, que nadie la posee, todos la buscan, que está centrada en el futuro sin ignorar el pasado ni despreciarlo, que se viva de un presente dinámico, pues, ni el presente es dado e inmutable ni el futuro está prefijado inexorablemente, no somos espectadores sino actores del acontecer humano, no hay teoría verdadera más que el corazón de una práctica justa, la verdad es encarnada, no hay verdad teórica más que en el interior de un interés práctico, que la relación humana sea de dialogo, solidaridad, servicio, cooperación y paz.

El Pensamiento Edista es consciente que el porvenir pertenece a quien sepa reunir en el proceso educativo las fuerzas de la crítica, de la participación democrática y de la imaginación con el poder del conocimiento racional, científicas y sistematizadas, para el buen uso de recursos latentes y energías potenciales que dormitan en el fondo del sustrato humano de los pueblos.