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15. Pax Deurum


¿Cuál es la sustancia permanente y punto de convergencia de la fe, que permite el dialogo entre todas las religiones, la unión e igualdad de todos los fieles, la unidad en el mundo y un nuevo orden y gobierno mundial, que traiga la paz y la felicidad en la tierra?

La pax deurum; que significa “la paz de los dioses y entre los dioses”, es la Teología Ecuménica de la Paz, como fundamento para una religión única, que busca la igualdad y unión de los fieles de todas las religiones del mundo, aceptando una idea común, única y universal de Dios, para que exista la paz espiritual como condición de la paz mundial.

La pax deurum proclama la paz de los dioses y entre los dioses para fortificar su presencia y alianza y como un pacto de unión con los fieles de cada religión, para que exista la paz entre todos ellos, a través del dialogo, reconciliación, unión y cooperación entre todas las religiones.

En el tercer milenio nos encontramos en la era poscolonial, posimperialista y posmoderna, ante un mundo de nuevas tecnologías de la comunicación, que se hace cada vez más interdependiente, poli céntrico, transcultural y multirreligioso, donde adquiere una importancia totalmente nueva el dialogo ecuménico entre las grandes religiones.

El conflicto religioso está en la raíz de los problemas mundiales que han afectado a la humanidad a través de la historia. La posmodernidad de la globalización pronostica que las religiones y sectas son como ríos que necesariamente desembocan en el mar de la suprareligión, donde existe una concepción universal de Dios, que es soporte para la unión y unidad mundial, válida para todo hecho religioso.

Todas las religiones en su aparente enmarañada diversidad, responden a las mismas cuestiones fundamentales del hombre: ¿cuál es el origen del mundo y su orden? ¿Por qué nacemos y por qué hemos de morir? ¿Qué es lo que señala el destino de cada hombre y de la humanidad? ¿Cómo fundamentar la conciencia moral y la existencia de normas éticas? Y, más allá de sus distintas cosmovisiones, todas ofrecen caminos de salvación semejantes: caminos que parten de la indigencia, el dolor y la culpa del ser humano, y que a través de un comportamiento sensato y responsable en esta vida, conducen a una permanente, inacabable y eterna salvación. Es la existencia del Dharma y Karma; el precepto o norma y la ley de causa a efecto, la superación del sansara de las reencarnaciones para alcanzar el nirvana de la eterna felicidad.

Entonces, es preciso buscar una transformación, un entendimiento y una colaboración, absolutamente necesarios para la paz entre las religiones y también para la paz de las naciones; es la postulación de una especie de religión unitaria y universal.

Es necesario crear una teología concreta de la paz, que reúna como requisitos el descubrir los puntos centrales de convergencia y urgir el cambio a todas las partes implicadas por el ejercicio de la autocrítica y la auto revisión, pero no exento de realismo; ni de una defensa a ultranza de lo existente, ni inútiles llamadas a ser fieles a la tradición, a seguir por caminos trillados, o a ostentar piezas de museo, evitando el afianzamiento en posiciones absolutistas, sean éstas de cualquier origen.

Para lograr la paz en el mundo posmoderno, es más necesario que nunca un entendimiento religioso global, indispensable en última instancia para conseguir el entendimiento político. Es deber con la humanidad impulsar enérgicamente el entendimiento interreligioso en el ámbito local, regional, nacional e internacional, buscando el entendimiento ecuménico con todos los grupos y en todos los niveles.

Es preciso prospectar nuevas visiones religiosas globales, buscar nuevos caminos practicables, propugnar una nueva apertura interreligiosa, nuevos encuentros y vinculaciones, como actos de aspiración religiosa del hombre por la paz y la reconciliación

Ante los nuevos retos espirituales y religiosos, necesitamos afrontar los problemas del futuro desde una perspectiva pluralista religiosa, no dogmática, sino dialogal, no ensimismada en la propia autosuficiencia, sino autocrítica e innovadora que supere toda clase de dudas. Necesitamos una teología y una literatura teológica que promuevan espiritual e intelectualmente el dialogo interreligioso en beneficio de la paz y una enseñanza del hecho religioso que transmita contenidos interreligiosos y docentes que asuman su labor como educación práctica para la paz.

El Mensaje Divino en la Nueva Era, es la constante fundamental, permanente y necesaria de la doctrina de cualquier confesión religiosa y es el punto de convergencia de todas las religiones, que se constituye en compromiso y responsabilidad para la construcción de la Teología Ecuménica de la Paz, cuya mayor contribución es eliminar esos conflictos mundiales y los focos de inseguridad, tantas veces ocasionados por las mismas religiones.

La Teología Ecuménica de la Paz es la doctrina de la pax deurum; fundamentada en la aceptación de un principio único que establece que todos los dioses son solo los rostros diferentes de una misma divinidad llamada Edas Dei, que forma igualmente con todos ellos el Panteón de los Dioses, a los cuales rendimos culto para alcanzar la iluminación divina, que nos permite superar nuestra ignorancia para comprender que la paz comienza por la “compasión “con nuestro prójimo.

Todas las religiones pertenecen implícitamente a la Espiritualidad Edista. Por lo tanto, todas las religiones son llamadas, invitadas y convocadas a integrarse y forma parte explícita de esta espiritualidad, para que tengan la experiencia de la presencia de un dios superior y común denominador, que es el mismo dios de todas y cada una de las religiones en el mundo.