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10. Edas Dei (Edas Dios), Numen Et Numina


Todo un acontecer en la historia de las religiones esta resumido en las palabras hierofanía, numen y numina, que revisten cierta relevancia en el homenaje rendido a las divinidades en todas las religiones y permite comprender aspectos fundamentales del “hecho religioso”.

Hierofanía, es todo lo que se muestra como sagrado en el mundo. A partir de esta realidad solo nos interesa el homus religiousus; el hombre religioso, que venera lo sagrado y que le da “peso” a cada una de las diferentes religiones.

La hierofanía hace reminiscencia al in ilo tempore; el tiempo arcaico y sagrado de la cosmogonía; la creación del mundo por protagonismo divino ab intio; al comienzo, al origen de la creación cuando la dimensión divina por el axis mundi; el eje del mundo, lo partió en dos; el mundo visible y el mundo invisible, el natural y el sobrenatural, el material y el espiritual, la tierra y el cielo.

La hierofanía nos lleva al imitatio dei; que es llegar a ser verdadero hombre en el imago mundi; el mundo real, imitando y conformándonos de acuerdo a las enseñanzas de los dioses, lo que nos sitúa ante el incipit vita nova; que es iniciar de nuevo a la vida experimentando un nuevo renacer de lo divino que abarque toda la hierofanta.

Numina es la palabra que se desprenden de la hierofanía, y numen va más allá, se refiere a lo numinoso.

Lo numinoso, es el grado mayor de religiosidad que lo sagrado, más allá de lo racional, lo santo, más que “enseñado” debe ser “evocado”, es lo que está ante la Majestad absolutamente no aproximable, propiamente no es definible su significado, sino solo experimentable como un “Mysterium Tremendum et Fascinans”, lo “totalmente otro”. Es el sentimiento humano de lo que está más allá de la esfera de lo usual, de lo inteligible y de lo familiar. Y llena la mente de confusa maravilla y admiración. Es un “A priori” del espíritu humano, es lo similar a los principios universales del conocimiento o los preceptos generales de la Ley Natural.

Numen, es Dios singular, es voluntad y poder divino, es lo que va más allá de lo sagrado, es el Principio Único Absoluto cuya comprensión escapa a la inteligencia humana, es la única realidad divina última que es inefable, no tiene nombre, es Dios en sí mismo, es la imagen abstracta del Ser Inmaterial Absoluto.

Numen, es el verdadero creador de todo lo existente que siempre ha existido en todas las religiones en forma explícita o implícita, es el Dios verdadero porque es el mismo y uno solo para todas las religiones, es el dios de la razón y el conocimiento, es el dios que nos revela su existencia por la obra de la creación del mundo y su orden, pero nos esconde y no nos deja conocer su naturaleza divina, su esencia, y no hay nadie en este mundo que pueda decirnos realmente como es él, solo es conocido a la hora final de nuestra existencia individual en esta vida, cuando el misterio de la muerte nos sea revelado a cada uno.

Numina, son los dioses que forman la parte vital de la hierofanía, a los que les rendimos culto sin hacer consideraciones ni preguntarnos sobre su verdad o falsedad, lo cual es secundario e innecesario. Son los dioses del sentimiento que imita y trata de comprender al numen, es la aproximación a lo divino, es darle nombre, es la necesidad de un ser celeste comparable con el humano

Numina, es la pluralidad del numen, son los dioses naturales, analógicos y concretos, que como seres personales cada religión ha condicionado de acuerdo a la imagen, semejanza y entorno humano, son los dioses, diosas, semidioses, hijos de una mortal y un divino, héroes animales y plantas y aún objetos mitificados de la hierofanía.

Numina, es un intento que la gente hace por comprender el numen, por llegar a él, son los dioses de la fe, la creencia y el sentimiento, son los dioses adornados a nuestro gusto, que nos son útiles porque están a nuestro alcance mundano, que por tradición guardamos en nosotros mismos, que nos acompañan cotidianamente para aliviar nuestras penas, recibir sus enseñanzas, encontrar consuelo y ayuda en nuestras necesidades, son las deidades de las procesiones pueblerinas.

Numen, corresponde al orden intelectual del imago Dei; la imagen divina del ente Ens creatum; autor del plan divino de la creación. Numina es el vestigium dei; la analogía lejana e indeterminada de lo divino; que corresponde en el orden sensible de la percepción a los dioses hechos a la imagen y semejanza del hombre.

Numina no puede existir sin numen, pero, numen existe independiente de numina. En virtud del Mensaje Divino por primera vez en la historia de la humanidad, numen y numina se unen y fusionan en el Dios Superior: Edas Dei (Edas Dios), que se desdobla en dos realidades: como Ser Impersonal, sin nombre, que no nos deja conocer su esencia y acción propia denominada Actividad Sigma; que es la naturaleza hermética de Dios como Principio Único Absoluto, que no se compara con nada ni con nadie, y como Ser Personal, con nombre, que por su intervención divina por una sola y única vez creo el mundo y su orden, que esta excepto de cualquier acción psíquica, la cual une el cuerpo con el espíritu en el ser humano y no puede existir en Dios que es Ser Inmaterial Absoluto. Estas dos realidades corresponden respectivamente al numen y numina.

Edas Dei (Edas Dios) es numen y numina; dios de los dioses, es el Dios Superior, del cual todos los dioses son su representación y es el Dios Padre Eterno de todos ellos. Razón por la cual cuando veneramos a los dioses de las diferentes religiones, implícita o insospechadamente estamos rindiendo culto a Edas Dei (Edas Dios), lo que significa que hay un común denominador de lo divino para todas las religiones y que los dioses son solo los rostros diferentes de una misma divinidad.

“Si los dioses son todos uno, y uno los comprende a todos”; entonces todos los dioses nos pertenecen como representaciones de un solo Dios, y nosotros les pertenecemos a ellos, somos de naturaleza búdica que significa que hay en nosotros grandes verdades que no conocemos, que intervienen en nuestro destino, que al “ser iluminados” seremos conscientes de esas realidades y las controlaremos, que no hay nada fijo y todo cambia en todo momento, que Brahman como creador está siempre presente en todas partes y el Dharma y Karma rigen nuestros actos, que buscamos el Tao que es el camino de la verdad, la sabiduría y el conocimiento de sí mismos, el sintoísmo nos enseña la virtud de la tolerancia religiosa y del culto a los muertos y el Budismo Zen nos enseña que el éxito está en la meditación y la acción, que Jehová nos exige que guardemos sus mandamientos y Jesús que nos amemos los unos a los otros, que como creyentes de Alá aprendemos lo que significa la “sumisión” a Dios.

Toda teología es una aproximación a la realidad divina como numen. La relación biunívoca o no entre el Ser Absoluto y el ser relativo se define por la doble naturaleza de Edas Dei (Edas Dios); que como numen es univoca en el sentido de lo absoluto a lo relativo, que ocurrió como un hecho único y por una sola vez en el preciso momento de la creación, por otra parte es biunívoca en la concepción de Edas Dei como numina.

Toda confesión religiosa como empresa de la fe compite con las demás por la conquista de la hierofania que es fuente de riqueza y poder. La administración de lo sagrado bajo una concepción integral y única de lo divino en Edas Dei, válida para todo el hecho religioso, es la solución para el conflicto histórico por el dominio de la hierofanía.