Dios te gratificará en esta vida y en la del más allá enseñando y distribuyendo sin animo de lucro en tu comunidad el libro Iluminación Divina en la Era de Acuario. Congregacion Religiosa Universal ( C.R.U. )
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Hierofania, Numen Et Numina


Todo un acontecer en la historia de las religiones se resume en las palabras hierofanía, numen y numina, que son palabras cuyo significado debemos saberlo, entenderlo y comprenderlo perfectamente si queremos iniciarnos, participar y celebrar el verdadero culto divino, cuyo poder radica en la visión del mundo que cree en la existencia de fuerzas ocultas y latentes que provienen de lo divino y que ejercen una influencia sobre la vida del hombre y la mujer.

Hierofanía, es todo lo que se muestra como sagrado en el mundo. A partir de esta realidad nos interesan las creencias y sentimientos del homus religiousus; el hombre religioso, que venera lo sagrado y que le da “peso” a cada una de las diferentes religiones.

La hierofanía hace reminiscencia al in ilo tempore; al tiempo arcaico y sagrado de la cosmogonía; la creación del mundo por protagonismo divino ab intio; al comienzo, al origen de la creación cuando la dimensión divina por el axis mundi; el eje del mundo, lo partió en dos; el mundo visible y el mundo invisible, el natural y el sobrenatural, el material y el espiritual, la tierra y el cielo.

La hierofanía nos lleva al imitatio dei; a seguir la senda de los dioses para llegar a ser verdadero hombre y mujer en el imago mundi; el mundo real, imitando y conformándonos de acuerdo a las enseñanzas de los dioses, lo que nos sitúa ante el incipit vita nova; que es iniciar la vida de nuevo experimentando un nuevo conocimiento de lo divino que abarque toda la hierofanía.

Numina es la palabra que se desprenden de la hierofanía, y numen va más allá, se refiere a lo numinoso.

Lo numinoso, es el grado mayor de religiosidad que lo sagrado, más allá de lo racional, lo santo, más que “enseñado” debe ser “evocado”, es lo que está ante la Majestad absolutamente no aproximable, propiamente no es definible su significado, sino solo experimentable como un “Mysterium Tremendum et Fascinans”, lo “totalmente otro”. Es el sentimiento humano de lo que esta más allá de la esfera de lo usual, de lo inteligible y de lo familiar y llena la mente de confusa maravilla y admiración. Es un “A priori” del espíritu humano, es lo similar a los principios universales del conocimiento o los preceptos generales de la Ley Natural.

Numen, es Dios singular, es voluntad y poder divino, es lo que va más allá de lo sagrado, es el Principio Único Absoluto cuya comprensión escapa a la inteligencia humana, es la única realidad divina última que es inefable, no tiene nombre, es Dios en sí mismo, es la imagen abstracta del Ser Inmaterial Absoluto.

Numen, es el verdadero creador de todo lo existente que siempre ha existido en todas las religiones en forma explícita o implícita, es el Dios verdadero porque es el mismo y uno solo para todas las religiones, es el dios de la razón y el conocimiento, es el dios que nos revela su existencia por la obra de la creación del mundo y su orden, pero nos esconde y no nos deja conocer su naturaleza divina, su esencia, y no hay nadie en este mundo que pueda decirnos realmente como es él, solo lo conocemos a la hora final de la existencia individual en esta vida, cuando el misterio de la muerte es revelado a cada uno.

Numina, son los dioses que forman la parte vital de la hierofanía, a los que les rendimos culto sin hacer consideraciones ni preguntarnos sobre su verdad o falsedad, lo cual es secundario e innecesario. Son los dioses del sentimiento que imita y trata de comprender al numen, es la aproximación a lo divino, es darle nombre, es la necesidad de un ser celeste comparable con el humano.

Numina, es la pluralidad del numen, son los dioses naturales, analógicos y concretos, que como seres personales cada religión ha condicionado históricamente de acuerdo a la imagen, semejanza y entorno humano, son los dioses, diosas, semidioses, hijos de una mortal y un divino, héroes, animales y plantas y aún objetos mitificados de la hierofanía.

Numina, es un intento que la gente hace por comprender el numen, por llegar a él, son los dioses de la fe, la creencia y el sentimiento, son los dioses adornados a nuestro gusto, que nos son útiles porque están a nuestro alcance mundano, que por tradición guardamos en nosotros mismos, que nos acompañan cotidianamente para aliviar nuestras penas, recibir sus enseñanzas, encontrar consuelo y ayuda en nuestras necesidades, son las deidades de las procesiones pueblerinas.

Numina no puede existir sin numen, pero, numen existe independiente de numina. En virtud del Mensaje Divino contenido en el libro Iluminación Divina en la Era de Acuario, numen y numina se unen y fusionan en un solo Dios Superior llamado Espíritu Divino de la Actividad Sigma: Edas Dei; que es Padre Eterno, simbolizado por la letra griega sigma: (Σ). La Actividad Sigma es la esencia y acción divinas, es la naturaleza de dios que no podemos conocer, que es inefable y no tiene nombre.

Dios es Edas Dei(Σ), que se desdobla en dos realidades: como Ser Impersonal, que por ser Principio Único Absoluto no se compara con nada ni con nadie, y como Ser Personal, que creo el mundo y su orden y esta excepto de cualquier acción psíquica, la cual une el cuerpo con el espíritu en el ser humano y no puede existir en Dios que es Ser Inmaterial Absoluto. Estas dos realidades corresponden respectivamente al numen y numina.

Edas Dei es numen y numina, es el Dios Superior, del cual todos los dioses son su representación y es el Dios Padre Eterno de todos ellos.

En cada uno de nosotros existe un templo llamado Heyoan, que es el lugar sagrado y la morada de nuestro poder espiritual en la esperanza de ser habitado por las divinidades de la hierofanía que forman el Panteón Edista de los Dioses, cuyas ceremonias de veneración y prácticas rituales constituyen el Culto Edista.

El Culto al Panteón Edista de los Dioses es el culto único, integral y libre a Edas Dei, conjuntamente con el culto a los dioses de las religiones orientales y occidentales, todo como un solo culto a Dios, que es la comunicación con lo divino y su poder se obtiene imitando a los dioses y siguiendo sus enseñanzas y semejándose a ellos.

La invocación a Edas Dei y la alabanza a las divinidades de todas y cada una de las religiones nos protegen, alcanzando los estados de Conciencia Ética necesarios para controlar y dirigir nuestra conducta, haciendo que las fuerzas ocultas activas y reactivas actúen para obtener el máximo aprovechamiento de nuestra Energía Humana Disponible.

La celebración de alabanza a los dioses de las diferentes religiones se hace identificando a cada uno de los dioses como numen o numina, teniendo presente que ellos son las distintas formas de la manifestación de Edas Dei en el mundo religioso.

El primer acto de devoción es la afirmación de “fe, veneración y entrega personal a Edas Dei”, que es el centro del Panteón Edista de los Dioses.

Evocamos al Hinduismo, venerando las divinidades de la Trinidad Hindú formada por Brahma, que es numen y encarna la creación; Vishnú, que es numina, y es la conservación, la protección del hombre; Siva, es numina; que es emblema, símbolo y representación de la naturaleza, de destrucción y regeneración, eterna, simultanea y fatal, y las principales reencarnaciones o avatares de Visnú; Rama y Krisna son numina, siendo todas estas divinidades una sola: Edas Dei.

En el Budismo rendimos culto al personaje implícito en la naturaleza búdica, que es numen, y veneramos a Buda que es numina, como el prototipo de la imagen natural y concreta de lo divino y síntesis de lo humano, un dios en todo el sentido de la palabra. El Personaje de la naturaleza búdica y Buda son la representación de Edas Dei.

Rendimos culto al Taoísmo, buscando con devoción encontrar el Tao en todas nuestras acciones, que es el actuar con conocimiento de causa. El Tao es numen, que es la autentica manifestación de Edas Dei. En el Taoísmo no existe numina.

En la religiosidad del Japón el numen del Sintoísmo es el Espíritu del dios Kami, cuya naturaleza se manifiesta en todo lo que nos rodea y del Budismo Zen es el Ser Divino implícito en la naturaleza búdica, ambos son la representación de Edas Dei. En las deidades de su numina esta Sosanoo, dios del océano, del amor y del desorden, Kishipoten, diosa que encarna la belleza y la armonía, hasta su culminación con la deidad Amaterasu, diosa del sol y del mundo viviente.

Evoquemos al Judaísmo como religión monoteísta del pueblo de Israel, donde hay un solo Dios, Yahvé que es numen y representa a Edas Dei.

En el cristianismo veneremos al Dios Padre Eterno que es numen, a su hijo Jesús, a la Virgen Maria, a los santos, Ángeles y Arcángeles y al Espíritu Santo, que son numina, siendo todos ellos la representación y manifestación de Edas Dei.

Invoquemos el Islam que proclama la fe en un solo dios; Alá, que es numen, es Edas Dei. No hay numina en el Islam.

Rendimos memoria y culto a las divinidades de las civilizaciones precolombinas. De los mayas, Hunabs Ku “el único dios”, padre de los dioses; que es numen, Itzamná, señor del cielo, dios de los sacerdotes y autentico fundador de la civilización maya, Ixchel, compañera de Itzamná; dios madre, Chae, dios de la lluvia, que fue el más popular; Yum Kax, dios del maíz y Ah Puch, dios de la muerte, que son numina.

Rendimos memoria y culto a las divinidades del Panteón Azteca, a Ometeotl, dios de la dualidad y diversidad suprema sin imágenes, y las demás grandes divinidades que emanan de él, que es numen. A Quetzalcoat, Tezcatlipoca, y la de los primitivos aztecas, Huitzilopochtli, dios de la guerra, dios-sol y dios tribal de los primitivos aztecas. Tlaloc, dios de la lluvia y el trueno, principal divinidad de la vegetación, Chicomecoatl, diosa del maíz, Xipe Totec, dios de la vegetación primaveral y Tonanzin, diosa madre, que son divinidades numina.

Rendimos culto a las divinidades de los Incas, a Inti, dios del Sol, que por mucho tiempo fue dios principal, a Viracocha, “el dios” por antonomasia, el ser supremo que es numen, que domina el Panteón Inca.

Extendemos la actitud espiritual del Culto al Panteón Edista de los Dioses (CPED), al mundo del más allá, invocando los “espíritus” de los que se han ido de este mundo, porque ellos son los únicos que conocen por experiencia vivida el destino último del ser humano.

¡Que la iluminación divina llegue a todo el mundo y personalmente santifique tu vida, te proteja y te dé la paz espiritual y os acompañe en todo momento y siendo “edistas” disfrutéis de la magia del Culto al Panteón Edista de los Dioses!