Dios te gratificará en esta vida y en la del más allá enseñando y distribuyendo sin animo de lucro en tu comunidad el libro Iluminación Divina en la Era de Acuario. Congregacion Religiosa Universal ( C.R.U. )
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20. Epilogo


La Nueva Era se denomina “Era de Acuario” porque estamos casi al final del ciclo astronómico de Piscis y comienzo de otro: Acuario. Hubo el tiempo en que se vivió bajo el signo de Tauro y aparecieron los imperios y religiones de Mesopotamia. Vino Aries más tarde y floreció la religión judía. El signo de Piscis que comenzó hace dos mil años ha sido el del Cristianismo que se acerca a su final.

Cuando el Sol entre en el signo de Acuario traerá consigo el mundo de una nueva religiosidad capas de reconciliarse con todas las otras religiones. Acuario traerá un nuevo orden mundial, una nueva humanidad y una nueva religión.

La Era de Acuario para la Asociación Internacional de Astrónomos, empieza en el año 2176 cuando la Tierra ingrese al ángulo 30 de Acuario. Para un grupo de místicos ya empezó y actualmente estamos en plena transición de la era de Piscis a la de Acuario.

Para el equinoccio en la constelación de Acuario, la aparición del Sol significa hallarnos sumergidos en la Nueva Era, que ha llegado la hora de no seguir más los emblemas y atavíos de culturas que en la era de Piscis nos han mantenido con sus creencias en un sueño idolatro y letárgico de falso misticismo, que necesitamos una concepción real de lo divino y una revolución teológica con una nueva doctrina como guía, concebida a la luz del conocimiento científico y no construida sobre la tradición y la ignorancia.

Nos hemos identificado con el Deísmo, doctrina que reconoce la existencia de un dios autor de la naturaleza, pero sin admitir revelación y como concepto naturalista de la religión.

El Mensaje Divino ha generado la teología que tanto necesitamos, que se enfrenta a la crisis de nuestro tiempo y desafía a las religiones del mundo en la liberación del la poder espiritual, superando todas las fronteras para solucionar los problemas que vivimos en la tierra proyectándose a las nuevas generaciones, para que solucionen sus dificultades en la era espacial que se aproxima, con generosidad, altruismo y respeto a la naturaleza.

Tomemos ya conciencia del Mensaje Divino que nos sitúa ante un nuevo conocimiento del Ser Supremo; “Edas Dei: Spiritus Divinus Actionis Sigma (Edas Dei: Espíritu Divino de la Actividad Sigma)”. Ha llegado la hora en que el conocimiento teológico se democratice y todos tengan acceso a su doctrina, para que este conocimiento deje de ser un privilegio de una elite ideologizada que ha pretendido indefinidamente imponer un credo que produce una fe de mero contenido emocional a falta de lo racional y cognoscitivo, subyugando a sus fieles con falsas promesas de ultratumba para conservar sus privilegios y poder mundanos, e igualmente pretenden sin lograrlo unir religión y ciencia, pero la contradicción insuperable entre las religiones reveladas y la ciencia, radica en que la revelación no es ninguna comunicación con lo divino y hace afirmaciones que no se dejan comprobar por la razón ni la ciencia.

La doctrina teológica del Mensaje Divino representa la purificación más radical de la imagen divina para vivir una fe pura, desnuda y sin falsos apoyos. La fe y la religiosidad de las doctrinas teológicas se han apoyado sobre la imagen de dios revestida de múltiples ropajes, ignorancia, impotencia, miedo, inseguridad, interés y ambiciones. El proceso evolutivo va desmitificando y quitando ese ropaje, para mostrarnos que “el verdadero rostro de lo divino es Edas Dei y el Mensaje Divino su imagen”.

La misión del Mensaje Divino exige que se llegue a una cultura teológica global que abarque todo el Panorama Religioso, para que cada uno pueda escoger la fórmula salvífica que más satisfaga su conciencia ética.

Con la difusión que alcance del “Edismo” y la fuerza que adquiera el “Pensamiento Edista”, el futuro está en nuestras manos, iniciemos ya el gran movimiento de liberación espiritual, no necesitamos esperar más porque sabemos desde hace más de sesenta siglos por el Libro de la Mutaciones proféticas del Yi-King que:

“La permanencia invariable es imposible. El Sol llegado a su cenit, debe declinar. La Luna, llegada a su plenitud, debe menguar. Tal es la ley universal de progresión y de regresión. Que los hombres estén advertidos de ello.”

En el Pabellón de la Armonía Suprema en Pekín, estaba gravado un texto astrológico: “Las cosas tienen un Origen y un Fin. Saber lo que ocurre primero y lo que ocurra por último, es estar cerca del Tao”

No es que todo se vaya a acabar y vendrá el juicio final como creen ingenuamente los fanáticos del Apocalipsis. Lo que se cumple es el “Ciclo de Siva”, emblema, símbolo y representación de la naturaleza, de destrucción y regeneración, o generación y destrucción eterna, simultanea y fatal.

Establecido el contexto del Mensaje Divino, en este contexto, por este contexto y con este contexto, se origina el “esquema mental de una nueva fe” que vislumbra el futuro de una nueva confesión religiosa, un nuevo hombre, una nueva vida, un nuevo orden, para una Nueva Era con y por una nueva y trascendental causa, como nueva esperanza para esta vida y la del más allá. Scriptum scriptum est. [13]

[13] Lo escrito, escrito está.