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6.7. El Judaísmo


La originalidad de la religión del pueblo de Israel estriba en su estricto monoteísmo; hay un solo Dios, que reina por entero todo el universo y que lo ha creado de la nada por un acto exclusivo de su voluntad. Su dios exige de los hombres, que son sus criaturas suyas, una fidelidad absoluta a los mandamientos que les ha dado, afirmación atribuida al Patriarca Abraham, que vivió en el III milenio antes de nuestra era.

El Judaísmo representa un paso importante en la evolución religiosa al superar el politeísmo que era lo normal en todas las religiones sobre todo en Arabia, la tierra de los semitas dedicándose exclusivamente al culto de Yahvé, su dios.

El pueblo de Israel, a pesar de su cautiverio en Egipto, el destierro de Babilonia y la Diáspora o dispersión, siguió siendo el mismo por la cohesión que le dio su religión, que le permitió perpetuar sus costumbres y su lengua a pesar que el clan familiar de Abraham se dividió en varias tribus. Por ello la llamada Historia Sagrada por los cristianos, representa la voluntad de un pueblo que hace una alianza con su dios y se proclama como su elegido, con derecho a actuar como testigo de la que creen ser la verdadera fe y lugar de encuentro de las demás naciones.

Las narraciones fantásticas de muchos pasajes de la Biblia, como la de el profeta Elías, que partió hacia el cielo en un carro de caballos en medio de un torbellino de fuego, se le ha dado el carácter divino, lo que recuerda las batallas aéreas ilustradas por los versos sánscritos del Mahabharata, donde igualmente nos encontramos con avances tecnológicos desconocidos que solamente tienen una explicación por la presencia de seres extraterrestres miembros de la gran familia cósmica, que en épocas remotas probablemente visitaron nuestro planeta. Ciertamente la ciencia de la arqueología y el mejor conocimiento de los lazos existentes entre nuestro planeta y el resto del universo con la evolución futura de la era espacial, nos proporcionará elementos de juicio capaces de arrojar luz sobre muchos pasajes del Antiguo Testamento.

Para el Judaísmo la fidelidad a la ley es la virtud principal basada en el amor recíproco entre Dios y sus criaturas y se concreta en las tablas que recibió Moisés en el monte Sinaí, cuyo contenido debe tener validez hasta el fin de los tiempos, a estos mandamientos se añaden numerosas prescripciones para la vida cotidiana y la práctica religiosa queda codificada por sacramentos y celebraciones litúrgicas como la Pascua, el Año Nuevo, el Gran Perdón y las oraciones.

De las escuelas de profetas salieron seres excepcionales como Isaías, Elías, Ezequiel, que le han permitido darle un aspecto cuasi jurídico a la religión judía, que han contribuido a sacar al pueblo de Israel de su letargo, a recordarle sus verdaderas obligaciones, a fortificarle en la adversidad y a renovar en él la esperanza de la llegada del Mesías que salvará para siempre a todos los justos. La enseñanza divina está representada por la Torah que es el término hebreo que significa doctrina, la interpretación de la ley mosaica, y en sentido estricto se trata de los mandamientos recogidos en el Pentateuco, que son los cinco libros que forman el núcleo básico de la Biblia.

La exégesis está representada por la Ley y los Profetas, a los cuales los judíos incluyen comentarios relativos a ellos que se han ido haciendo a lo largo de los siglos y que reciben el nombre de Talmud. A todos ellos se incorpora una serie de escritos venerables, aunque no sagrados, de tipo místico y esotérico, que aparecen agrupados en la cábala.

Los primeros judíos como nómadas que eran, no habían construido santuarios, sino que su culto lo celebraba al aire libre o bajo las tiendas y transportaban con ellos el Arca de la Alianza. Una vez se apoderaron de Palestina se hicieron sedentarios, construyeron el templo como santuario único de su dios en el cual se ofrecía un sacrificio público dos veces al día, y al ser destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era se dispersaron y comenzaron a reunirse en sinagogas para la oración pública y la lectura comentada de la Torah.

Son los libros del Antiguo Testamento y las enseñanzas de los profetas la expresión más fiel de la historia antigua del Judaísmo, y su conocimiento y estudio permitió a la comunidad esenia de Qumrán construir el Camino de la Perfecta Justicia, de la importante Alianza, que suponía un juramento formal de obediencia total y eterna a la Ley de Moisés, y de esta comunidad nació la Iglesia Primitiva Cristiana basada en Jerusalén; en los nazarenos que seguían a Santiago, el hermano del Señor, y que fue víctima de las transgresiones de las que se acusa a Pablo en Hechos de los Apóstoles.

Fue en esa disputa doctrinal con Pablo, quien nunca conoció a Jesús, que Santiago pereció y con él la Iglesia Primitiva Cristiana como una expresión del judaísmo, lo cual permitió a Pablo fundar una nueva religión, precisamente haciendo de Jesús un dios hecho y derecho, cuya biografía prefabricada iguala, milagro por milagro, la de las divinidades rivales con las que compite por obtener devotos. Hecho que para los valores morales de Santiago, en verdad como valores de cualquier judío devoto, es eso, por supuesto, blasfemia y apostasía

Si el conflicto con Pablo, la línea de su evolución se hubiera ajustado a las enseñanzas de Santiago, hermano de Jesús, no habría existido el cristianismo, sino una especia particular de judaísmo que podría o no haber llegado a ser dominante, y de ese indudable horror póstumo cometido contra Santiago y sus compañeros, nació una religión completamente nueva que se apropió del Antiguo Testamento, una religión que cada vez tuvo menos que ver con su supuesto fundador.

Los cristianos hicieron que el guerrero y sanguinario Yahvé compartiera su poder divino con el Maestro Esenio que Pablo convirtió en otro dios, comprometiendo al temible dios de los judíos en una trinidad que representa una franca regresión al politeísmo, situación ésta que favorece a Ala, porque supera así a sus contendores al ser un dios único y no una trinidad de dioses, y es ese monoteísmo una de las razones que da mayor fundamento y solidez a la Religión Islámica.

El renaciente fundamentalismo promete una mayor comprensión de las raíces comunes de estas religiones bíblicas, y como proceso desmitificador hará que el cristianismo regrese a su origen como una corriente del judaísmo, lo que fue en su comienzo, cumpliéndose así la voluntad de Simón El Justo.

Los rollos del Mar Muerto ofrecen una nueva perspectiva para las tres grandes religiones nacidas en el Oriente Medio; Judaísmo, Cristianismo e Islam, que en cuanto más se examinan más se comprende no en cuanto se diferencia, sino en cuanto se superponen y en cuanto tienen en común, hasta qué punto las disputas entre ellas, cuando no precipitadas por simples malentendidos, han sido consecuencia menos de valores espirituales, que de la política, la codicia, que acosadas ante las exigencias evolutivas de la cultura espiritual de la Nueva Era, tendrán que refrenar su perjuicio, su intolerancia y su fanatismo.